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1er Encuentro: Mesa para la Transición Energética en Colombia

foto guajira AA

1er Encuentro de las Mesas para la Transición Energética Justa en Colombia

Dentro de la fase 3 del proyecto “Preparando al sector público y financiero al riesgo de transición climática: Creación de capacidades y llamado a la acción” uno de los componentes clave a desarrollar es el establecimiento de una red público-privada-sociedad civil para promover una transición climática justa en el país.  

Desde el liderazgo del Centro Regional de Finanzas Sostenibles de la Universidad de los Andes, la red se enfocará en relacionar actores clave de las regiones de Colombia que dependen económicamente de la producción y venta del carbón: La Guajira y Cesar. Según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Banco Mundial (2021), es crucial llevar a cabo una transición fuera de la producción de carbón antes de 2040 para evitar una catástrofe climática global. Pero, los efectos que esta transición puede tener sobre los productores de las materias primas de los combustibles fósiles son más fuertes que sobre aquellos que no lo son.  

En el caso de Colombia, según el estudio de WTW frente al riesgo de transición climática en el país, el riesgo externo derivado del carbón térmico, metalúrgico y de coque se evalúa en unos 45 miles de millones de pesos. No obstante, para generar esta transición de manera justa y equitativa es clave, como menciona el Banco Mundial, apoyar a los trabajadores y comunidades aledañas para construir y acceder a nuevas oportunidades económicas a medida que la economía se transforma a un modelo neutro en emisiones.  

Las economías de los departamentos de la Guajira y el Cesar son altamente dependientes de la producción y exportación de carbón térmico. Tanto la generación de ingresos de las familias más vulnerables como las capacidades de inversión pública para proyectos de desarrollo y reducción de la pobreza serán los más afectados. Estas dos regiones tienen además una importante población indígena y un territorio con riquezas naturales únicas y de gran diversidad. Por estas razones, constituyen un laboratorio para la puesta en marcha de una transición energética justa. El carácter justo de esta transformación social y económica requiere que el proceso involucre la voz y las decisiones de las comunidades afectadas. En particular, el fortalecimiento de los mecanismos de participación, bien informados y eficaces, para los diferentes actores de la sociedad civil es una condición esencial de la justicia procedimental de la transición energética. 

Nuestro proyecto desarrollará diferentes Mesas para la Transición Energética, buscando articular y discutir con actores claves de los departamentos de la Guajira y el Cesar acerca de este proceso y cómo encontrar oportunidades con el sector financiero para asegurar que se realice de manera organizada y equitativa.  El primer encuentro de estas Mesas, desarrolladas el pasado 27 y 28 de junio, buscó convocar a múltiples actores alrededor de esta producción de carbón, y que aportarán a la transformación económica. En la instancia desarrollada en Riohacha, se invitaron representantes de la comunidad casiyouren, de la Asociación de Comerciantes de Maicao, Universidad de la Guajira, expertos en fuentes no convencionales de energía renovable, Corpoguajira, Banco de Proyectos de la Guajira, Cámara de Comercio de la Guajira, IR consulting, entre otros. Por su parte, en Valledupar, se invitaron actores de FENALCE, FENDIPETRÓLEOS, Drummond, Fedegán, Programa Desarrollo y Paz del Cesar, ANUC Cesar, líderes Arhuaco, Agrosavia, Secretaría departamental de planeación, Ministerio de Minas y Energía en el Caribe, Periódico del Pilón y Radio Guatapurí, entre otros.  

Este primer encuentro, desarrollado en las regiones, tuvo el objetivo de presentar los avances del proyecto y promover una discusión entre los stakeholders de la transición para identificar retos, oportunidades y posibles acciones conjuntas a desarrollar con el sector financiero para movilizar recursos y esfuerzos hacia la descarbonización de la región.  

En este primer paso para la conformación de la red de actores claves de las regiones, se pudo encontrar una importante convergencia sobre los sectores que deben privilegiarse para un proceso de transformación económica. El primero, es el desarrollo de la producción agroindustrial soportado sobre un manejo adecuado de las fuentes hídricas y un acceso equitativo y amplio a las fuentes de agua. El segundo, consiste en aprovechar la transformación de las fuentes de producción de energía para aprovechar las características naturales de ambos departamentos que pueden ser líderes en energía eólica, fotovoltaica y en la producción de minerales claves para la transición (como el cobre). Finalmente, hay consenso sobre el potencial del turismo y toda la cadena asociada a un desarrollo equilibrado y respetuoso de las tradiciones culturales y la sostenibilidad ambiental.  

Cada una de estas tres grandes líneas de acción requiere de forma transversal una transformación educativa de la región. Todo esto definido dentro de unos criterios de justicia social y ambiental que son nuevos y que deben construirse y adaptarse a cada región teniendo en cuenta sus particularidades sociales y naturales. Como ejemplo, vale la pena resaltar la importancia que tiene para la Guajira una redefinición de su planeación territorial que permita viabilizar la transición energética justa. Mientras que, en el Cesar, sobresale la necesidad de desarrollar una mayor capacidad de gestión pública y una acción más eficaz y coordinada de la empresa privada.  

A pesar del consenso acerca de los objetivos, las mesas de trabajo pusieron en evidencia las debilidades institucionales y de capital humano que tienen las regiones para llevar a buen término la priorización y estructuración de proyectos concretos. Además de la poca articulación entre las autoridades políticas regionales y los actores de la sociedad civil, se reconoce que es fundamental dotar a esta última de una capacidad técnica que le permita no solo gestionar autónomamente los proyectos sino también poder hacer audible su voz en los niveles nacional e internacional. Por esta razón, el proyecto buscará contribuir al desarrollo de estas capacidades para el empoderamiento de la sociedad civil hacia una transición energética justa. 

 

Referencias: